jueves, 16 de febrero de 2017

1º de Bachillerato. Cuestión de literatura nº 11: El Lazarillo de Tormes

En 1554 se publica la Vida de Lazarillo de Tormes, y de sus fortunas y adversidades. Con esta obra surge un nuevo género, la novela picaresca, que se caracteriza por los siguientes rasgos:

    Niños comiendo melón y uvas, 
    por Murillo
  • Su protagonista es un pícaro, es decir, un personaje marginal, de baja extracción social, que desde muy joven se gana la vida trabajando como mozo de muchos amos. y se ve obligado a sobrevivir en un difícil mundo mediante su ingenio.
  • El hambre guía las acciones del pícaro y le obliga a desarrollar su inteligencia práctica y a ejecutar diversos engaños.
  • En el cambio de un amo a otro, estas novelas introducen nuevas aventuras y personajes, así como distintas ambientaciones o espacios.
  • La narración está hecha en primera persona, desde el punto de vista del pícaro, como si de una autobiografía se tratara, y se presenta en forma epistolar. La autobiografía deriva de la propia condición social del protagonista.
  • A diferencia de los héroes, cuyas acciones ejemplares son dignas de ser escritas por otros y de formar parte de la Historia, el pícaro es un antihéroe: un ser que pertenece al ámbito de lo ordinario y de lo cotidiano. Sus acciones están muy lejos de ser gestas y, por lo tanto, el protagonista es el único interesado en narrar su existencia, a menudo teñida de episodios deshonestos.
Lazarillo y el ciego, vistos por Goya
  • La obra se escribe desde un momento clave de la trayectoria del pícaro. Y todos los episodios se dirigen a explicar las circunstancias del pícaro hasta llegar a ese instante.
  • Las aventuras y desventuras del pícaro nos permiten conocer los aspectos más crudos de la existencia.

Los hechos se narran con realismo: la acción transcurre en tiempos y lugares concretos y el lenguaje empleado es llano y vulgar, para dar mayor verosimilitud al relato.


AQUÍ tienes la cuestión completa.

Y, a continuación, puedes ver un breve resumen en vídeo de la obra.


miércoles, 8 de febrero de 2017

Cuestión nº 8 de literatura. La novela española de 1939 a finales de la década de 1970. Tendencias, autores y obras principales


Fotograma de la película La Colmena, de Mario Camus
La novela de posguerra. 
La desorientación cultural de los primeros años de la posguerra es muy acusada en el campo de la narrativa. La novela de los años anteriores a la guerra, por unos u otros motivos no puede servir de modelo, exceptuando la obra de Baroja que, en algunos casos, sirve de ejemplo para ciertos narradores de la llamada generación del 36. Pero sobre todo es una época de búsqueda, de tanteo (novela psicológica, existencialista, poética, simbólica, tremendista, etc.).



A partir de 1951, con La colmena de Cela –a la que debe añadirse La noria de Luis Romero, de la misma fecha-, coincidiendo con una mínima apertura del régimen de Franco, unas generaciones de jóvenes escritores comienzan a señalarse objetivos y caminos comunes en los distintos géneros, en lo que se ha llamado el "social-realismo".

En este vídeo de la película La colmena podéis observar algunos aspectos de la vida en España en la primer posguerra.








A comienzos de la década de los sesenta, el panorama cambiará: en la base de la renovación técnica de nuestra narrativa está la obra de algunos de los novelistas más importantes de la literatura del siglo XX: James Joyce, Marcel Proust, Franz Kafka, W. Faulkner; así como el influjo ejercido por el "nouveau roman" francés o la narrativa hispanoamericana, con el auge ("boom") que conoce en los años sesenta.

El tema completo lo tienes aquí.

Esquema conceptual de la Narrativa española de posguerra.


jueves, 2 de febrero de 2017

1º de Bachillerato: Cuestión de literatura nº 10: La Prosa renacentista

La nueva sociedad renacentista se basa en un cambio de mentalidad y en unas ideas que se transmiten a través de las obras de los humanistas
Portada del Diálogo de la Lengua,
de Juan de Valdés
Este hecho da origen a una importante corriente de prosa didáctica, centrada precisamente en la discusión y difusión de las nuevas ideas. Uno de los géneros didácticos más cultivados en el XVI son los diálogos. Las preocupaciones religiosas, muy vivas en la época, originan dentro de esa corriente un conjunto de obras que tratan específicamente sobre la experiencia religiosa.
Por otra parte, los importantes acontecimientos que se suceden en el siglo XVI, como la conquista de América, dan origen a libros de carácter testimonial, a veces autobiográfico.
El estilo de esta nueva prosa renacentista, al igual que ocurre en otros géneros, sigue el modelo de naturalidad y sencillez defendido por la mayor parte de los humanistas y expresado en una de las obras esenciales del Renacimiento: Diálogo de la lengua, de Juan de Valdés.
Pero, además, en el siglo XVI se cultiva abundantemente la prosa narrativa. Esta narrativa de ficción presenta a su vez dos tendencias: una de naturaleza idealizada (como la narrativa pastoril,  los libros de caballerías o los relatos moriscos) y otra de corte realista (la novela picaresca, como el Lazarillo o algunas narraciones cortas). Pero, además, en el límite del siglo XVI se gesta la escritura del Quijote, la obra maestra de la narrativa española, que se publicará en 1605.

La imprenta había sido inventada a mediados del siglo XV y los humanistas vieron en ella un vehículo idóneo para difundir las nuevas ideas por toda Europa. Para ello se recupera el diálogo, utilizado ya en la Grecia clásica por filósofos como Platón. Este género se basa en una ficción: varios personajes se reúnen para hablar sobre distintos temas y cada uno va expresando de forma razonada su punto de vista, lo cual permite el contraste de pareceres y opiniones.

La Prosa histórica: la Historia cobra una gran importancia en el Renacimiento. Por un lado, surgen historiadores vinculados a la corte, dado que los monarcas sienten el deseo de dejar testimonio de los hechos de su época.
A lo largo del siglo XVI, la prosa narrativa se convirtió en un género con gran aceptación. Del prerrenacimiento proceden los libros de caballerías (textos fantásticos sobre las hazañas de un caballero) y las novelas sentimentales, que en esta época adquieren un gran éxito.
  • Ya en la segunda mitad del siglo X
    Interior de un harén,
    motivo de la novela morisca
    VI se desarrollaron las nuevas formas de la narrativa renacentista; entre ellas destacan las siguientes manifestaciones: 
  1. La novela pastoril se centra en el relato de historias amorosas de pastores. 
  2. La novela bizantina (o de aventuras) que tiene su origen en la literatura griega.
  3. La novela morisca, que se basa en el relato de las luchas y la convivencia entre musulmanes y cristianos. 
  4. La novela picaresca. Este tipo de narrativa, iniciada por el Lazarillo, forma parte de la tendencia realista de la prosa del XVI.
          La prosa de contenido religioso. Alrededor de la religión se escriben en el Renacimiento numerosos tratados y obras en los que se aborda la experiencia religiosa desde un punto de vista personal. Entre los escritores que tratan en prosa este tema destaca Teresa de Cepeda y Ahumada, Santa Teresa de Jesús (Gotarrendura, Ávila 1515-Alba de Tormes, Salamanca 1582), quien representa, junto a San Juan de la Cruz, la cumbre de la mística española. Sus principales obras son El castillo interior o Las moradas y Camino de perfección

          En este enlace tienes la cuestión completa.

          1º de Bachillerato. Cuestión de literatura nº 9: La poesía renacentista

          La poesía del siglo XVI presenta dos tendencias fundamentales: una sigue la tradición castellana y otra, renovadora, se desarrolla bajo la influencia de los autores italianos y los clásicos latinos y griegos.
          El Cancionero, obra del poeta italiano Francesco Petrarca (1304-1374), se convierte en el modelo de la nueva poesía amorosa. Al igual que esta obra, la poesía amatoria del Renacimiento se centra en el proceso psicológico del amante, en la descripción de sus sensaciones y sentimientos, y en una historia de amor que se desarrolla en torno a la amada.
          Imagen de Petrarca
          La poesía italiana viene a reforzar las tendencias anteriores que se apreciaban en la lírica cortesana del XV. Desde el punto de vista formal, de la literatura italiana se toman versos como el endecasílabo, estrofas como la octava real, los tercetos encadenados y la lira, y algunas composiciones como el soneto, la canción petrarquista y la silva. En este proceso de adaptación de las formas italianas al castellano fue determinante la labor de dos poetas: Juan Boscán y Garcilaso de la Vega.
          De la literatura clásica se recuperan los temas mitológicos y diversos géneros: la oda, idónea para la reflexión existencial, moral y filosófica; la epístola, que permite la expresión de temas domésticos y familiares; la égloga, en la que los sentimientos se expresan a través de la voz de unos pastores que viven en una naturaleza idílica, y la canción, empleada para el lamento amoroso. Se retoman también algunos tópicos o motivos clásicos: el carpe diem («aprovecha el momento»); el beatus ille («feliz aquel...»), que ensalza la felicidad de quien se aísla del mundo y busca la paz de la naturaleza; y el locus amoenus («lugar idílico»).


          Con respecto a los temas, la poesía del siglo XVI presenta un amplio grupo de composiciones cuyo motivo es el amor. Asociado a este aparece con frecuencia el tópico del carpe diem. La figura más importante de la poesía amorosa es Garcilaso de la Vega, pero destacan también otros autores, como Boscán. Asimismo, el amor empieza a ambientarse en marcos naturales y cobra importancia el entorno en la expresión de los sentimientos (locus amoenus). En esto se diferencia de la poesía anterior de cancionero, en la que la descripción del paisaje no era habitual y, si aparecía, solía tener carácter alegórico.
          Otro de los contenidos frecuentes de la lírica de este siglo son los temas filosóficos y morales
          Fray Luis de León es el representante más importante de este tipo de poesía, así como otro grupo de autores que conforman con él lo que se ha denominado escuela salmantina La escuela se caracteriza por el empleo de tópicos como el aurea mediocritas («ensalza la vida sencilla») o el beatus ille.
          Por último, cabe destacar otra tendencia, la poesía de temática mística. La literatura mística expresa la experiencia directa del contacto del alma con Dios. Dicha experiencia, que rebasa los límites de lo humano, a menudo resulta inexplicable por sí misma; por ello, el lenguaje de los poetas está a menudo marcado por la incongruencia, el símbolo y la pluralidad significativa. El principal representante de esta corriente en la lírica fue San Juan de la Cruz.

          En este enlace tienes la cuestión completa.